martes, 8 de diciembre de 2015

Las pifias económicas del soporífero debate a cuatro

Diego Sánchez de la Cruz muestra algunas de las pifias económicas del debate a cuatro:

Artículo de Libre Mercado:


Las pifias económicas del soporífero 'debate a cuatro' | Antena 3

Desde que empezó la cuenta atrás para las Elecciones Generales del 20-D, Libre Mercado se ha volcado con el análisis de las propuestas económicas de las principales formaciones políticas. Una cita clave en este compromiso era el "debate a cuatro" entre Soraya Sáenz de Santamaría, Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. La cita, como ya anticipaba Libre Mercado horas antes de la retransmisión, no estuvo exenta de errores e incoherencias que conviene analizar.

El líder de Podemos protagonizó algunos de los momentos más flojos del bloque económico. Prometió, por ejemplo, un IVA del 25% para artículos de lujo… a pesar de que la legislación europea no permite la aplicación de tipos incrementados. España, de hecho, había tenido un IVA del 33% para este tipo de bienes, pero la entrada en el Mercado Único Europeo supuso su eliminación en 1993.

Más estrafalario aún fue el anuncio de que Barcelona crece al 7% gracias al gobierno de Ada Colau. En realidad, las tasas de crecimiento del PIB de la Ciudad Condal no han sido revisadas aún, pero los últimos datos disponibles hablan de una expansión de la actividad mucho más moderada, en niveles del 1,5% a lo largo del último año.
Otro momento digno de mención fue en el que el líder de la joven formación comunista declaró que "en el Impuesto sobre la Renta, paga lo mismo el que gana 60.000 que el que gana 300.000 euros". En base a este argumento, defendió que dicho gravamen llegue a niveles del 55% en su tramo superior. Sin embargo, los datos de Hacienda dejan meridianamente claro que los tipos efectivos de estos dos grupos se diferencian claramente: en el entorno de los 60.000 euros de renta, se paga alrededor del 30%, mientras que en niveles de 300.000 euros se soporta una retención cercana al 40%.

Pero quizá la intervención más extraña del líder de Podemos fue la que dedicó a hablar de la "realidad laboral" española. Iglesias se puso como ejemplo de trabajador que ha sufrido la crisis… a pesar de que disfrutaba de un cómodo puesto como profesor interino en la Universidad Complutense, al calor de su mentor y compañero de filas, Juan Carlos Monedero.

Sánchez y su "petición" a Bruselas

El líder del PSOE se sacó de la chistera un curioso argumento para justificar la viabilidad de su programa económico. "Pediré a Bruselas que flexibilice el calendario de déficit", respondió cuando se cuestionó la situación fiscal que podría enfrentar el dirigente socialista en caso de alcanzar el poder tras los comicios del 20-D.

Otro momento interesante fue en el que Pedro Sánchez se refirió al impacto de la reforma laboral sobre la negociación colectiva. En realidad, los datos de la Organización Internacional del Trabajo muestran que los cambios introducidos en 2012 no han supuesto cambios significativos en este ámbito. De hecho, la propia Soraya Sáenz de Santamaría esgrimió estos informes para rebatir lo que había afirmado el dirigente socialista.

También se equivocó el candidato del partido del puño y la rosa cuando afirmó que el crédito para las pequeñas y medianas empresas sigue cayendo. En realidad, los datos oficiales del Banco de España apuntan que el grifo del crédito se ha "reabierto" en los últimos años, al calor de la mejora en las ratios de solvencia del sector financiero.

Sánchez no dudó también en "echarse al monte" y defender una espectacular subida del salario mínimo. Según el dirigente socialista, es preciso llevar este umbral hasta el entorno de los 1.000 euros. Sin embargo, semejante encarecimiento en el factor trabajo se antoja imposible de sostener a medio y largo plazo. No en vano, de acuerdo con el think tank Civismo, el salario mínimo actual de 650 euros ya envía a medio millón de personas al paro, por lo que la medida anunciada por el PSOE tendría un impacto devastador.

El debate de Soraya y Albert

Soraya Sáenz de Santamaría negó en su intervención que España haya sido "rescatada" por el resto de la Eurozona. Esta afirmación es una verdad a medias: cierto es que nuestro país no entró en un programa como el que sí se ha dado en Grecia, Portugal o Irlanda… pero también es cierto que la Administración Rajoy pactó con Bruselas el "rescate" directo de las entidades financieras que estaban en dificultades.

También intervino la vicepresidenta del gobierno popular para acusar a Ciudadanos de defender una subida en el IVA. En realidad, lo que propone la formación naranja pasa por bajar el tipo general del 21% al 17%, por recortar el tramo reducido del 10% al 7% y por eliminar el umbral superreducido del 4%. En términos netos, esta reforma arrojaría una caída de la recaudación de 850 millones de euros, por lo que no hablamos de una subida en el IVA.

Por su parte, Albert Rivera tomó la palabra para denunciar que el paro medio en gobiernos de PP y PSOE ha sido prácticamente idéntico. Este mismo argumento ha sido empleado por Luis Garicano en las últimas semanas. Sin embargo, la media estadística del desempleo registrado esconde una trampa: bajo gobiernos del PSOE, el paro ha experimentado siempre una revisión al alza… y bajo Ejecutivos populares, la evolución ha sido la contraria. No cabe, por tanto, la equidistancia en una cuestión en la que los números arrojan resultados claramente divergentes.

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