miércoles, 2 de diciembre de 2015

¡Lo que temíamos, el mayor factor de inestabilidad global empieza a producirse!

Carlos Montero muestra como se está ya produciendo uno de los mayores factores de inestabilidad global, como es la suspensión de pagos de compañías de países emergentes, fruto de sus elevadas deudas en dólares, y ante la creciente apreciación del dólar (frente a las monedas emergentes), que dificulta en mayor medida la devolución de dicha deuda al poner en mayores dificultades los balances de las compañías, y cuyos problemas se verán incrementados ante subidas de los tipos de interés (en un proceso de normalización de la política monetaria) en EEUU (hoy se descuenta con un 78% que ésta primera subida se producirá en diciembre, aunque yo mantengo mi desconfianza ante este hecho, que de producirse será más cosmético que otra cosa, pues no esperaría continuidad en dicho proceso).
 
Unos problemas, que por cierto son producto de las políticas de expansión monetaria de los bancos centrales, y cuyas consecuencias pueden ser bien graves.
 
Artículo de La Carta de la Bolsa:
 
Hace ya cerca de dos meses advertíamos de que a nuestro juicio el mayor riesgo económico mundial a día de hoy era la entrada en suspensión de pagos de un gran número de compañías de los países emergentes.
 
Señalábamos entonces que la normalización de la política monetaria en EE.UU. podría llevar a un alza en el dólar, y éste provocaría un incremento de la dificultad de pago de los deudores corporativos en la divisa estadounidense. El desorbitado crecimiento del endeudamiento en dólares pone en riesgo los balances de las compañías no financieras. 
 
El problema reside, decíamos, que una fuerte subida del dólar frente a las divisas emergentes haría muy complicado para los emisores extranjeros pagar su deuda en dólares, lo que es muy preocupante debido a que el mundo nunca antes ha estado tan expuesto al dólar como ahora.
 
Podríamos asistir en el medio plazo a la suspensión de pagos de un gran número de compañías no financieras de los países emergentes, lo que afectaría sin duda a la economía de la región y cuyos efectos se sentirían a nivel global.
 
Bien, pues ese escenario ya se está produciendo.
 
Este fin de semana suspendía pagos una importante compañía pesquera china incapaz de pagar sus deudas internacionales. Una gota de agua en un océano de defaults corporativos en los mercados emergentes a juicio del analista Anjani Trivedi que añade:
 
Las compañías emergentes están haciendo enormes esfuerzos por generar suficiente efectivo para cubrir sus costes de intereses y amortizaciones. La fortaleza del dólar está exacerbando los problemas para las compañías que pidieron prestado dinero en la moneda estadounidense.
 
Los impagos corporativos en los países emergentes han alcanzado el nivel más alto desde 2009, y este año ya son más del 40% que las del año pasado.
 
Por primera vez en muchos años las empresas de los mercados emergentes entran en impago más a menudo que sus homólogas estadounidenses. La tasa de morosidad en los mercados emergentes de deuda de alto rendimiento ha alcanzado el 3,8% frente el 2,5% en los EE.UU., según los últimos datos de Barclays. Hace cuatro años la tasa de morosidad era del 0,7% frente el 2,1% en los EE.UU.
 
El FMI estima que la deuda corporativa de los mercados emergentes subió en el último año a 18 trillones de dólares frente los 12 trillones de 2014 y frente a los 4 trillones de 2004. Este fuerte incremento de deuda ha venido acompañado de una mayor debilidad en los balances empresariales, haciendo que las compañías sean más vulnerables a una subida de tipos de interés en EE.UU.
 
El FMI advirtió que esta situación podría crear una crisis de crédito, con el riesgo de que se extienda al sector financiero y se genere un círculo vicioso ya que los bancos reducirían a su vez los préstamos.
 
Un entorno de crecimiento constante y políticas monetarias extraordinariamente acomodaticias, añade el FMI, han ayudado a mantener un alto nivel de liquidez. Sin embargo, esto no significa que esta liquidez puede resistir para apoyar a los mercados en tiempo de estrés. Estos factores pueden enmascarar los riesgos de liquidez real en el mercado, que puede desencadenar violentos vaivenes financieros.
 
La ilusión de una abundante liquidez puede haber alentado la asunción de excesivos riesgos por parte de algunos inversores que podrían entrar en pánico si muchos inversores de repente se precipitan para deshacer posiciones, afirma el FMI que advertía: “Incluso una aparentemente abundante liquidez puede de repente evaporarse y dar lugar a perturbaciones financieras sistémicas. Cuando la liquidez cae bruscamente, los precios se alinean menos con los fundamentales y tienden a reaccionar de forma exagerada, lo que lleva a un aumento de la volatilidad. En condiciones extremas, los mercados pueden congelarse por completo, con repercusiones sistémicas”.

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