miércoles, 9 de diciembre de 2015

Inflando la burbuja

Juan Manuel López-Zafra analiza las medidas de política monetaria que se están llevando a cabo para "inflar la burbuja". 
Y su explosión, efectivamente, será mucho más dañina que la actual.

Artículo de El Confidencial:
Foto: El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. (EFE)
"Las malas noticias económicas no pueden continuar siendo permanentemente buenas noticias para los inversores en activos de crecimiento, incluso si esto trae consigo más políticas de estímulo". A. Pataki, Newton, BNY Mellon

La última reunión del BCE de la pasada semana ha supuesto un jarro de agua fría a las expectativas de quienes plantean la economía como un motor estropeado necesitado de intervenciones constantes por parte del mecánico. El mantenimiento de los tipos en un mínimo histórico del 0.05%, sin margen para actuaciones futuras; la penalización a los bancos por no poner sus reservas “al servicio del consumo” con un tipo del -0.3% (cobrando 3000€ por cada millón que el banco mantenga en depósito); y la extensión del programa de compra de activos por al menos otros seis meses, son las tres patas sobre las que se han apoyado quienes quieren que el sistema económico pase de nuevo por el taller a cambiarle la programación de la centralita para que así genere más potencia. Olvidan que la economía hace años que dejó de ser una rama de la mecánica, aunque pretendan mantener su “bondadosa” intervención, convencidos de que Walras primero, John Maynard Keynes después y la econometría por último la devolvieron al garaje del que nunca debía haber salido.
Su fe en los modelos es tal que olvidan que, como dijo Lucas (la negrita es mía) en su artículo 'Methods and Problems in Business Cycle Theory', “una teoría no es una colección de afirmaciones sobre el comportamiento de una economía real, sino un conjunto de instrucciones explícitas sobre la forma de construir un sistema análogo o paralelo – una economía mecánica simulada. Un buen modelo no será necesariamente más realista que uno malo, pero nos proporcionará mejores imitaciones que éste”. Siguen pensando, con el gran Walras, que modificaciones en las condiciones de partida provocarán consecuencias previstas y controladas en los objetivos. Olvidan el azar y la voluntad del individuo, escondiéndolos en efectos no asignables, errores aleatorios y ruidos blancos perfectamente medidos por p-valores que ni ellos mismos son capaces de explicar.
Salario familiar mediano en dólares constantes. A final de 2014 superaba en 300 dólares el de 1996.  Fuente: Federal Reserve Bank of St. Louis
Así, mientras la Reserva Federal crea la mayor cantidad de dinero de la historia de los EEUU, el salario mediano real de las familias sigue estancado en niveles de 1996. Sin embargo, el mercado de crédito sigue creciendo con fuerza. De acuerdo con el Banco Internacional de Pagos (BIS), los derivados OTC (over the counter, los negociados entre partes fuera de los mercados establecidos) alcanzaron un volumen de 553 billones de dólares (continentales, trillones en el sistema imperial) a lo largo de 2015.
El total de créditos concedidos al sector no financiero pasó de 132.5 billones (europeos) de dólares en 2010 a 151.2 billones de dólares en junio de 2015. Un aumento de 27 billones de dólares en plena recesión económica mundial, de los que 2 (menos del 10%) se destinaron a las familias. La política de tipos de interés negativos, esa que plantean como coyuntural y que ya se aplica en Dinamarca o Suecia, ha provocado ya incrementos en el precio de la vivienda superiores al 8% en el primero y al 16% en el segundo - sólo en el último año. Mientras tanto los estados se endeudaban a un ritmo sin precedentes, tal y como pone de manifiesto el siguiente gráfico.

Evolución del cociente de deuda pública sobre PIB desde 31-12-2007 hasta 15-06-2015; economías seleccionadas. Fuente: BIS.
Y si bien pudiera parecer que la expansión cuantitativa y en general el conjunto de políticas monetarias llevadas a cabo por los bancos centrales tienen sentido al generar un empleo que de otra forma no se hubiese creado, resulta cuanto menos sintomático que en el periodo en el que la población norteamericana ha crecido un 6,3%, el empleo total lo haya hecho en un 3,3% mientras que el número de personas expulsadas del mercado laboral ha crecido en un 19,2%, alcanzando además niveles de máximos históricos. 
Evolución del número de empleados y del número de excluidos de las listas del paro (NILF, Not in Labor Force, fuera del mercado laboral) desde dic-2007 hasta nov-2015
En Japón, otro de los países señalado como ejemplo por mis colegas de profesión por sus “políticas valientes” (sic), su economía ha vuelto a entrar en recesión por quinta vez en los últimos siete años, cayendo su PIB entre junio y septiembre de este año un 0,2%, equivalente a un 0,8% en tasa anualizada y eso tras una contracción del 0,7% en el trimestre anterior; sin embargo, y desde finales de 2008, los activos totales del Banco Central de Japón han pasado de representar el 13,7% del PIB al 32%. La recesión de la economía nipona no ha impedido al índice Nikkei crecer un 58% desde el 4 de abril de 2013, fecha en la que su banco central anunció su primera quantitative easing bajo Abenomics por importe de entre 60 y 70 billones de yens anuales, un programa de estímulo tan falso que le “obligó” a ampliar hasta los 80 billones anuales el 31 de octubre de 2014.
No sólo la bolsa japonesa se alimenta del efecto de la droga monetaria, por supuesto. El siguiente gráfico nos muestra la íntima relación entre el Dow Jones y las distintas QE de la Reserva Federal.
Crecimiento desde feb-2009 del índice Dow Jones y el balance de la Reserva Federal según las distintas fases del Quantitative Easing. Fuente: macrotrends
En definitiva, y a pesar de todos los intentos de mis colegas de presentar como éxito los heterodoxos programas desarrollados por los bancos centrales del mundo desarrollado, lo cierto es que lo único que se está logrando es inflar los índices bursátiles y maquillar el crecimiento. Más dinero, más crédito, menos crecimiento real, más valor bursátil… todas las medidas que defienden los economistas keynesianos y monetaristas no hacen sino incrementar la desigualdad (esa que dicen buscar reducir) y cebar la próxima burbuja. Su explosión será, desgraciadamente, mucho más dañina que la actual.

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