viernes, 27 de noviembre de 2015

Hipocresía, manipulación, ignorancia y contradicción de Alberto Garzón, si bien, a la orden del día en la política

Alberto Garzón (Unidad Popular- Izquierda Unida) muestra una vez más su enorme hipocresía, la manipulación constante que lleva a cabo en cualquier materia con tinte electoral, la contradicción intrínseca de sus políticas, y también muy especialmente la enorme ignorancia (y lo mejor de todo es que es economista!!!, lo que tampoco me extraña nada) que muestra (reiteradamente) en cuestiones económicas. 


Ahora resulta que reclama que el Estado rescate a Abengoa (empresa del Ibex 35) al tratarse de una empresa "estratégica". Y deben saber, que cuando un político habla de empresa "estratégica" quiere realmente decir privilegiar a unos, perjudicando a muchos otros (consumidores y contribuyentes).
De la misma manera que cuando un político habla de interés público, lo que quiere hacer es intervenir mediante protecciones, exenciones, privilegios y discriminaciones en cualquier sector de la vida económica. 

La hipocresía es nuevamente manifiesta cuando en sus discursos  se le "llena la boca" con su rechazo a los rescates a la banca o a ciertas empresas, pero afirma que quiere nacionalizar la banca o a empresas. Al respecto afirma que "si existiera una banca pública como la que IU defendió para Andalucía esta situación no habría ocurrido" o que "casos como Abengoa demuestran que hay que hacer las cosas de otra forma y explorar la vía de la nacionalización de empresas para que sean rescates que redunden en el beneficio de la sociedad". Estas son otras de sus grandes mentiras. Un nuevo insulto a la inteligencia, con la que pretende engatusar a incautos. 
Dicha nacionalización no es otra cosa que el rescate continuo sin que el contribuyente sea consciente (de una sola vez, sino de manera permanente por debajo de la mesa), que es lo que ocurre con todas las empresas públicas en déficit (prácticamente la totalidad de ellas), que son rescatadas diariamente por los contribuyentes les guste o no y la empleen o no, vía impuestos, inflación y deuda pública (impuestos futuros) o recortes en otras materias que aprecian más. Es apoyar rescates a unos u otros en función de sus afinidades, ideología o clientes políticos.

Y es que Garzón, como otros que piensan y/o actúan igual (es una cuestión de grado pues todos los políticos con representación actual son participes y partidarios en mayor o menor medida de este Estado intervencionista, intrusivo, clientelista y expropiador) esta manera de actuar es la propia de un dictador democrático, pues "confunden" los bienes públicos con los propios y disponen de ellos con absoluta impunidad (pues proceden del ciudadano y no de ellos, con la desfachatez incluida de que además te intenta convencer que es bueno para ti). Y es que quienes manejan el dinero de los contribuyentes parten de la base de que al ser dinero de todos no es de nadie, y que por tanto pueden repartir o "vender" alegremente si con ello consiguen votos. 

Es una muestra más del sistema actual y defendido por los mismos que critican el sistema, que no es otro que mercantilismo puro y duro, es decir, los grupos de poder económico defendidos por el Estado. Corporativismo nacionalista y burocrático, donde el concepto clave es la empresa "estratégica", y cuyo efecto es el clientelismo, el subsidio y la subvención.

Un sistema que sustrae a los consumidores la toma de decisiones sobre el éxito o el fracaso de una empresa y de los productos y servicios que ofrece, para ser tomada por el político y burócrata de turno, según sus intereses y afinidades. Él y otros que apoyan esto mismo, que hipócritamente hablan y critican la discriminación, la institucionalizan beneficiando a unos y perjudicando a otros mediante imposición-ley, mediante las que distorsionan gravemente el mercado impidiendo a los consumidores (el conjunto de todos los ciudadanos) determinar hacia donde orientan los empresarios sus recursos (para satisfacer sus demandas y obtener así beneficio que es la señal que permite saberlo), y convirtiendo de esta manera la actividad empresarial en un continuo y creciente cabildeo ante el gobierno de turno para obtener ventajas frente a terceros y beneficios (que no responden a satisfacer las necesidades del consumidor).

Apoya el rescate "en la satisfacción de las necesidades de la mayoría social". Otra frase vacía, falaz y viciada de significado con la que intenta confundir y vender a la opinión pública como un bien de todos un privilegio injusto y arbitrario de unos pocos (en perjuicio precisamente de la mayoría social). 

Así, quiere ahora que la banca y la administración salgan en ayuda de dicha empresa, es decir que el dinero de la gente sea expropiado para emplearlo donde este iluminado diga. Es decir, que paguen justos por pecadores. Es decir, que el resto de trabajadores del país tienen que pagar a la fuerza y trabajar parte de su tiempo gratis  (esclavitud) para mantener a otros trabajadores de una empresa ineficiente en bancarrota de una empresa que no satisface las necesidades de la gente. Es decir, que premia la ineficiencia y castiga al eficiente. Es decir, que defiende que pierdan el empleo y vean reducidos sus salario (por mayores costes, mayores impuestos, mala asignación de recursos, destrucción de capital, menor ahorro e inversión en la economía, menor productividad...) para que otros mantengan el suyo (y que sigan dilapidando recursos escasos quitándose de aquellos lugares donde son muchos más necesarios (hay demanda del consumidor). 

En definitiva, defienden la SOCIALIZACIÓN continua, pero la culpa de todos los males que esto conlleva y produce día a día, se la echan a...libre mercado, el mercado a secas, o al capitalismo!!!! cuyos principios son precisamente lo contrario a todo esto...
Sería gracioso si no fueran tan graves las repercusiones de todo este fraude intelectual...

Pero no tiene sentido ni razón de ser ni desde el punto de vista social, ni  moral, ni económico ni en términos de justicia, conforme se analiza con un mínimo de profundidad las demagógicas artimañas políticas (y retorcimiento de palabras para hacerlas atractivas escondiendo lo que implican) de populistas como éste. 




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