martes, 3 de noviembre de 2015

Políticas para destruir empleo

Juan Rallo muestra y explica las principales contrarreformas que más daño harían a la creación de empleo en España y que están siendo expuestas en las promesas electorales por distintos partidos. 
Artículo de su blog personal:
El mercado laboral español dista de ser un mercado laboral funcional. Pese a la reforma del año 2012, que contribuyó a mejorar marginalmente algunos de sus aspectos, el margen para mejorarlo y liberalizarlo sigue siendo enorme. Ahora bien, por desgracia el margen para empeorarlo también lo es. Estas son las principales contrarreformas que más daño harían a la creación de empleo en España:
  • Aumentar el salario mínimo: Solemos concebir el salario mínimo como aquella remuneración mínima que los empresarios terminan abonando a los trabajadores. Sin embargo, el salario mínimo bien puede convertirse en la cantidad mínima de riqueza que ha de ser capaz de generar un trabajador para que no esté prohibido contratarlo. Imaginemos que se impusiera un ingreso mínimo para los autónomos: por ejemplo, que aquellos que ganaran menos de 15.000 euros anuales tuvieran prohibido trabajar como autónomos. El efecto sería evidente: mucho más paro. Por desgracia, tanto PSOE, como Podemos o IU han anunciado su intención de incrementar alrededor de un 50% ese obstáculo artificial a la creación de empleo.
  • Incrementar las cotizaciones sociales: Las cotizaciones sociales son un impuesto al trabajo que encarece la contratación. El enorme agujero de la Seguridad Social (que va a seguir creciendo durante las próximas décadas) está llevando a los partidos políticos —y de manera más enfática, al PSOE— a reclamar un nuevo impuesto finalista para financiar las pensiones, así como incrementos en las cotizaciones a la Seguridad Social. Todo ello volvería más costosa la creación de empleo y, por tanto, ralentizaría su ritmo de expansión.
  • Mayores indemnizaciones por despido: Otra forma de encarecer la contratación es aumentando el coste de rescindir la relación laboral, esto es, el coste del despido. Si el empresario sabe que, en caso de que su negocio atraviese dificultades, le va a resultar muy gravoso reestructurar su plantilla, su impulso a contratar será mucho menor. Cuando se erigen barreras para salir (de un empleo) también se erigen barreras para entrar (en un empleo). Los perjuicios de volver a incrementar las indemnizaciones por despido son tan obvias que incluso el PSOE ha renunciado a hacerlo; sólo Podemos e Izquierda Unida siguen apostando por ello.
  • Reforzar la negociación colectiva fuera del ámbito de la empresa: Suele afirmarse que el poder de negociación de los empresarios es mucho mayor que el de los trabajadores y que, en consecuencia, se hace necesario que los primeros negocien agrupadamente con los segundos: es lo que se conoce como “negociación colectiva”. La negociación colectiva no es en sí misma un problema, pero empieza a convertirse en uno cuando el ámbito de aplicación de los convenios colectivos desborda el de cada empresa en concreto. Si se impone un mismo convenio a todas las compañías de una determinada provincia o de un determinado sector económico, se están igualando las condiciones (y los costes laborales) de empresas muy dispares, perjudicando a las más débiles (como las pymes). Nuevamente, PSOE y Podemos defienden ampliar el ámbito de la negociación colectiva, lastrando con ello la creación de empleo.

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