jueves, 27 de octubre de 2016

El libre comercio trae abundancia — El proteccionismo escasez

Frank Hollenbeck analiza el error esgrimido por muchos políticos (tomando como ejemplo a Trump) en defensa del proteccionismo quejándose de la competencia internacional (por ejemplo China) como causa de un menor empleo o menores salarios, mostrando a su vez de qué dependen los altos salarios y cuál es la manera real de conseguirlos. 

El artículo explica así con claridad que el proteccionismo no traen altos salarios sino todo lo contrario, siendo el libre comercio (y se explica el por qué) quien lo permite. 
Artículo del Instituto Mises:
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En un ataque contra el comercio con China, Donald Trump ha declarado que EE.UU. ha perdido puestos de manufactura con altos salarios a China porque China promueve las exportaciones a través de subsidios, ventajas fiscales y manipulaciones de divisa.  La realidad es que no debería importarnos lo que China hace.  Cuanto más subsidie China a sus industrias, más ganaremos en abundancia de productos y servicios baratos, y contrario a lo que Trump cree, en la creación de trabajos con salarios altos.
Queremos abundancia y alta productividad
En una economía de intercambio, hay un antagonismo natural que sucede entre productores y consumidores.  Los productores se benefician de la escasez de los bienes que venden, mientras los consumidores quieren una abundancia de estos bienes o bienes como esos.  (Los productores, por supuesto, que también se benefician de una abundancia en bienes intermedios para producir sus productos).
Un productor quiere ser la única tienda en la cuadra vendiendo un número limitado de productos por un período limitado de tiempo.  Los consumidores, por otro lado, desean la abundancia con más productores y productos disponibles a través de un largo período de tiempo.  El conflicto surge naturalmente en una economía de intercambio.  Robinson Crusoe cazando para sí mismo prefiere, obviamente, la abundancia a la escasez.
Afortunadamente, la competencia promueve la abundancia, a la vez que permite la igualdad de ingreso y riqueza.
En un ambiente sin competencia, los puestos con altos salarios se pueden acumular en las industrias protegidas, pero eso depende de la habilidad de los sindicatos para controlar la oferta laboral.  La presión de oferta laboral no sindicalizada es una amenaza constante para esos puestos de trabajo con altos salarios creados por las acciones gubernamentales que generan escasez artificialmente.  Aún entonces, no hay garantía que esto traerá puestos de trabajo con salario más altos en vez de solo ganancias más altas para estas industrias protegidas.
En un ambiente competitivo donde la abundancia es lo normal, los altos salarios deben venir de una alta productividad.  Nuestros estándares de vida son mayores que aquellos que viven en África no porque somos más inteligentes o trabajamos más duro en este momento, sino porque nuestro trabajo se encuentra inmerso en una base de capital mayor.  Robinson Crusoe atraparía más peses con una red que con sus manos y entre más redes posea, más peces podrá atrapar.  Su productividad aumenta constantemente con más recursos a su disposición.
Entonces, para poder recibir una paga mayor, un trabajador debe producir bienes o servicios valiosos.  Nadie le pagará a un trabajador más que el valor de lo que él o ella produce. 1  Por ejemplo, supongamos que Ud. puede hace un artilugio de 5 piezas que se pueda vender por un precio subjetivamente más alto que a $100 la unidad en una industria muy competitiva de artilugios.  Para hacer dicho artilugio Ud. contrata a 100 trabajadores quiénes trabajan en él independientemente, y requieren de 10 horas para completar solo uno.  Abstrayendo de otros costos no relacionados con la mano de obra y las ganancias, ¿cuánto se le podría pagar a cada trabajador?  $10 la hora.  Ahora supongamos que Ud. se especializa y cada trabajador trabaja solo en uno de los cinco componentes del artilugio.  Las ganancias de la división del trabajo le permiten hacer el artilugio en la mitad del tiempo, o sea, 5 horas.  ¿Cuánto más le podría pagar a cada uno ahora?  Tanto como $20 por hora.  Ahora supongamos que añadimos una máquina que permite a cada trabajador completar un artilugio en una hora.  ¿Cuánto pueden esperar los trabajadores ganar ahora?  Ahora un trabajador puede hacer tanto como $100 por hora.  Entonces, encontramos que los salarios altos vienen con la división del trabajo y la abundancia de capital.  A mayor monto de capital, será mayor el valor de la productividad, y en un ambiente competitivo, mayores los salarios.
Por supuesto, que la competencia terminará por reducir el precio de los artilugios, reflejando una creciente abundancia y los salarios nominales de este trabajo no calificado.  Incluso, si la deflación  es la norma, el ingreso real o el nivel de vida de un trabajador promedio estará en constante crecimiento: cada hombre se beneficiaría del incremento real en los salarios resultando en mayor abundancia o precios menores.
Ahora supongamos que China subsidia las exportaciones al punto que podemos comprarlas, esencialmente, de forma gratuita.  Esto significaría que no tenemos que usar recursos escasos para producir estos productos en casa y podemos dirigir parte del capital de estas industrias (acero, textiles, etc.), para ser utilizados en otras industrias.  Con más capital, en estas otras industrias, ceteris paribus, tendremos salarios más altos que antes de que empezáramos a comerciar con China.
Usando al Gobierno para crear escasez artificial
La política de comercio proteccionista está estructurada en crear escasez.  Las restricciones comerciales no incrementan el monto de capital, pero sí fuerzan a una redirección del capital.  Ya que un país proteccionista necesitaría especializarse menor, el capital estaría disperso más ampliamente y por tanto los salarios serían más bajos de lo que serían de otro modo.
Más aún, proteger a la industria americana de la competencia “injusta” es más difícil y complejo que lo que Donald Trump y otros proteccionistas parecen pensar.  Por ejemplo, ¿cómo podría responder un proteccionista a las quejas de los tres grandes fabricantes de automóviles que Audi, Land Rover, BMW, Hyundai y Toyota tienen una ventaja competitiva injusta nacional e internacionalmente por usar acero chino de bajo coste?  La globalización, o la competencia internacional, ha llevado a márgenes muy estrechos y una política anti-comercio pondría a la industria de los E.E.U.U. en una desventaja competitiva tanto nacional como internacionalmente.
Si la “justicia” en el comercio es una preocupación, habría muchos pasos que se podrían tomar sin privar a los productores y consumidores americanos de los bienes y servicios extranjeros.  Un buen lugar para comenzar sería por cerrar el banco de exportaciones-importaciones que injustamente beneficia a los exportadores de E.E.U.U.
Otro gran lugar para comenzar sería retornar a los E.E.U.U. a una moneda sólida.
Cuando se trata de comercio, la mejor política para los E.E.U.U., o cualquier otro país, es la eliminación de todas las barreras a las importaciones.  Esto puede ser realizado unilateralmente.  La abundancia siempre debería ser preferida a la escasez.

(Publicado el 09/18/2016) Traducido por José Manuel Agüero Fernández, el artículo original se encuentra aquí.

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