miércoles, 19 de octubre de 2016

Los países más desarrollados reducen su contaminación

Por supuesto, esto no aparecerá en los medios, pues esto es algo positivo y lejos del alarmismo apocalíptico que nos venden a diario, por muy diversos motivos.



Mediante el uso de los indicadores de calidad del aire de los nuevos mapas de alta resolución de satélite globales, los científicos de la NASA han seguido las tendencias de contaminación del aire en la última década en diversas regiones y 195 ciudades de todo el mundo. De acuerdo con los recientes hallazgos de investigación de la NASA, los Estados Unidos, Europa y Japón han mejorado la calidad del aire gracias mientras que China, India y Oriente Medio, dada la expansión de su industria y economías en rápido crecimiento, han visto más contaminación del aire.
Esto por otro lado no es nada extraño. Es precisamente el proceso que se produce gracias al capitalismo. La mejora económica, tecnológica, de inversión, investigación e innovación que permite el sistema, permite en primer lugar paliar necesidades básicas, e ir mejorando todos los procesos paulatinamente aumentando la eficiencia energética dedicando recursos a nuevas fuentes y aumentando la preocupación social por nuevas cosas menos inminentes (que la supervivencia y la salida de la pobreza). Y es que el interés por la preservación y el cuidado del paisaje y del medio ambiente aparece y crece a la par que se produce la mejora de los ingresos y el nivel de vida de la gente. En términos económicos hablamos así de un bien superior, frente a un bien básico (supervivencia, alimentación, no pasar frío...)
Es por ello que precisamente sean los países más capitalistas los más eficientes energéticamente, necesitando mucha menor cantidad de energía consumida para alcanzar una unidad de producción y de PIB, permitiendo a su vez una mayor capacidad (gracias a sus avances y progresos permitidos por dicho sistema) para mantener el medio ambiente, protegerlo, regenerarlo y encontrando alternativas. Y un sistema que como permite más que cualquier otro (de manera abismal) el crecimiento económico, el bienestar y la satisfacción de las necesidades básicas, permite una mayor y creciente preocupación y cuidado por el medio ambiente. De hecho, los indicadores internacionales de libertad económica evidencian una mayor conservación del medio ambiente a los países con mayor libertad económica (índice de Desempeño medioambiental).
Un proceso que va increscendo, como bien se indica en los siguientes mapas de la NASA sobre la evolución desde el 2005 al 2014 del gas atmosférico dióxido de nitrógeno, un gas amarillo-marrón que es una emisión común de los automóviles, plantas de energía y la actividad industrial. 
En la siguiente imagen se muestran datos sobre las tendencias 2005-2014 en Europa, que muestra el cambio observado de la concentración durante el período de diez años. Azul indica una disminución observada en dióxido de nitrógeno, y naranja indica un aumento observado: 





El mapa de Europa tendencia muestra el cambio en las concentraciones de dióxido de nitrógeno 2005-2014.

Fuente: NASA

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