domingo, 23 de octubre de 2016

Refrescándole la memoria a Pablo Iglesias sobre libertad de expresión y universidad

Elentir le refresca la memoria a Pablo Iglesias sobre la libertad de expresión y la universidad, mostrando su fuerte carácter antidemocrático y su manipulación de conceptos (como herramienta), en relación a su apoyo contra la libertad de expresión ejercida por matones de ultraizquierda en la Universidad Autónoma de Madrid. 


Artículo de Contando Estrelas: 



Anteayer el líder de Podemos apoyó el ataque contra la libertad de expresión de varias decenas de matones de ultraizquierda en la UAM, calificándolo de “síntoma de salud democrática”.

La mentira como herramienta ideológica
A estas alturas de la historia sería absurdo sorprenderse de que un comunista como Pablo Iglesias sea tan cínico como para presentar como democrático un ataque a uno de los derechos fundamentales cuyo amparo es la razón de ser de la democracia. El comunismo ha tenido la desfachatez de llamar “democráticas” a repúblicas en las que instauró las más opresivas y sanguinarias dictaduras. Sus seguidores siguen practicando ese insulto a la inteligencia que Orwell denunció en su novela “1984″, con aquel famoso lema: “La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es la fuerza”. Recordemos que en una entrevista Pablo Iglesias llegó a decir “que existan medios privados ataca la libertad de expresión”, afirmación con la que defendía el monopolio de la información por parte del Estado, algo propio de las peores dictaduras.
Toma a los españoles por unos imbéciles
En un vídeo de su programa “Fort Apache”, que se emite en una cadena -HispanTV- propiedad de una dictadura islamista como es Irán, Pablo Iglesias afirmó sin pudor que la guillotina es “la madre de la democracia”, ensalzando así el método de asesinato que el Terror Jacobino usó para liquidar a más de 41.000 enemigos políticos en 11 meses. En ese mismo vídeo llamaba “gran revolucionario” a un canalla como Robespierre, que ejerció de tirano en esa dictadura, que cabe calificar sin duda alguna como el primer régimen totalitario de la Edad Contemporánea. Como tantos otros comunistas, Pablo Iglesias toma a sus compatriotas por unos imbéciles a los que miente de la forma más burda con el mismo fin con el que lo hicieron sus antecesores a lo largo del último sigloa base de demagogia pretende que seamos nosotros quienes le supliquemos que nos someta a las cadenas de su atroz ideología, presentándolas como la panacea de la libertad.
Se pasa la lógica por el arco del triunfo
Muestra de ello son un par de tuiteos que quiero comentar aquí. En el primero, publicado anteayer, Pablo Iglesias comparaba el ataque de esos matones en la UAM con el despido de dos tertulianos de izquierdas, Ignacio Escolar y Fernando Berlín:
Los dos tertulianos fueron despedidos de la Cadena SER, un medio privado. Obvia decir que como cualquier otro medio privado -incluidos los que dirigen Escolar y Berlín-, la SER tiene total libertad para decidir a qué colaboradores contrata o deja de contratar. De hecho, el propio Escolar se jactó del despido de otros periodistas:
Y en el medio que actualmente dirige, Escolar no tuvo el menor reparo el ordenar el borrado de una noticia ya publicada por cuestionar la versión oficial del 11-M. El tuiteo del líder de Podemos podría dar lugar a una paradoja. Y es que si desarrollamos la tesis de Pablo Iglesias, él podría contratar a quien quisiera para sus programas de TV, pero no podría despedir a nadie. Es pura lógica, pero significativamente, el tuiteo del mandamás podemita pasándose la lógica por el arco del triunfo ha tenido más de 2.000 retuiteos. Malos tiempos para la razón, está visto.
Intenta convertir a los agresores en víctimas otra vez
El segundo tuiteo al que quiero referirme lo ha publicado Pablo Iglesias este mediodía:
En el tuiteo enlaza un artículo firmado por uno de los matones que reventaron la conferencia en la UAM en la que iban a participar Felipe González y Juan Luis Cebrián. Pablo Iglesias nos intenta vender la idea de que la verdadera víctima de un ataque a la libertad de expresión es el matón que la agredió el miércoles, simplemente porque no quiere dar su nombre por motivos evidentes: ha reventado un acto universitario y eso le podría acarrear una sanción académica. Que el líder de Podemos intente presentar como víctima al agresor no es nuevo: recordemos que en marzo Pablo Iglesias defendió como “derecho a la protesta” los puñetazos del podemita Andrés Bódalo contra un edil socialista -una agresión que, por ser reincidente, le ha llevado a prisión-, y en septiembre de 2015 calificó de “injusticia” el encarcelamiento de “Alfon”, un ultraizquierdista que fue a una huelga con una mochila cargada de explosivos. Con el mismo cinismo, con ese mismo gusto por la mentira que viene caracterizando al comunismo desde sus inicios, en febrero Podemos presentó como preso político a Arnaldo Otegi, condenado por ser miembro de una banda terrorista que ha asesinado a más de 800 españoles, niños incluidos.
Así tapan la boca a los discrepantes en la Facultad de Pablo Iglesias
El segundo tuiteo de Pablo Iglesias que os acabo de mostrar es aún más fácil de contestar que el primero. Me basta con mostrar un vídeo grabado en la Facultad de Políticas de la Universidad Complutense de Madrid el 19 de marzo de 2014, cuando aún era profesor allí el entonces ya dirigente de Podemos:
Lo que vemos es a matones de ultraizquierda impidiendo a estudiantes católicos difundir un manifiesto provida. Hace dos años ya os conté aquí los testimonios de las personas que sufrieron aquel acto de acoso sufrido por estudiantes del movimiento católico Comunión y Liberación:“amenazaban a los miembros del CLU con ‘romperles la cabeza’ si no desistían y se marchaban”. Algo parecido ocurrió en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Libertad Digital habló con una profesora de esa Facultad, Guadalupe Arbona, que relató las amenazas sufridas a manos de esos matones: “Nos han vapuleado, nos han roto los manifiestos delante de nuestras narices”. Y añadía que los ultraizquierdistas “han amenazado con ir a mi casa, con que sabían dónde estaban mis cuatro hijos”. Desde su cuenta de Twitter, una estudiante que había cogido uno de esos panfletos provida relataba lo que le ocurrió: “me han dado un panfleto y una chica (ni idea de quién es) me ha arrancado (por la fuerza) el papel de la mano y me ha dicho (gritando) “esta mierda no se lee”.
Así es la falta de libertad que han impuesto en la universidad los mismos que ahora jalean a los matones que el miércoles reventaron la conferencia de González y Cebrián. Y Pablo Iglesias aún se pregunta, con faltas de ortografía: “Libertad de expresión ¿donde? Fascista ¿quien?” Ese “dónde” (hay que poner tilde) no se puede contestar citando a la Facultad donde Pablo Iglesias se dedicó a pastorear los ataques a la libertad de expresión. Y desde luego, sé que el líder de Podemos no es un fascista, lo cual no le convierte en un demócrata: es comunista, como lo fue la Cheka, como lo fueron -y aún lo son- brutales dictaduras y como lo han sido y siguen siendo muchos antidemócratas que, como él, comparten con el fascismo un profundo odio por la libertad.
(Foto: Flickr Podemos)

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