domingo, 22 de enero de 2017

Cómo resolver el problema de la inmigración

Ron Paul muestra cómo resolver el problema de la inmigración, y desde luego cómo no hacerlo (que es como se está dramáticamente haciendo).
Artículo del Instituto Mises: 
El candidato presidencial republicano Donald Trump no estuvo acertado en su reciente discurso sobre la inmigración ilegal. Entiendo que a Trump le frustre la incapacidad del gobierno estadounidense de controlar las fronteras de Estados Unidos y mantener alejados a los que vienen a este país ilegalmente. Trump tiene razón cuando afirma que los medios ignoran las cuestiones legítimas sobre nuestra política de inmigración y también tiene razón al decir que los grupos de intereses especiales están muy interesados en mantener el status quo.
Sin embargo, cuando se trata de resolver realmente el problema de la inmigración se equivoca totalmente. Y en vez de hacernos más libres y prósperos, sus soluciones acelerarán nuestra caída en el autoritarismo.
En primer lugar consideremos su idea de construir un gran muro entre los EE.UU. y México. Por lo visto todo lo que se necesita para superar una valla de ocho pies de altura es una escalera de nueve pies. O tal vez una pala. Los muros nunca han sido muy buenos para mantener a la gente fuera. Pero son muy buenos para mantener a la gente dentro. Sólo hay que preguntar a los alemanes del Este. El gobierno comunista afirmó en 1961 que tenía que construir un muro alrededor de la parte que controlaba de Berlín para proteger a la población de los malvados capitalistas destructores y saboteadores. Al poco tiempo el mundo se dio cuenta de que la verdadera amenaza para los líderes de Alemania del Este era que las personas atrapadas en el este de Berlín tratasen de escapar. Todos hemos visto los horribles vídeos de la población civil de Alemania del Este que arriesga – y pierde – sus vidas para escapar de esa prisión del alambre de espino y bloques de hormigón.
¿Es esto realmente lo que queremos para nuestro propio futuro?
Esa es una teoría de la conspiración salvaje, dirán algunos. Nunca utilizarían semejante pared para evitar que nosotros nos marchemos. Bueno, preguntad al IRS1. En virtud de la aplicación de una disposición fiscal aprobada en 2015, el gobierno de Estados Unidos reclamó el derecho de revocar el pasaporte a cualquier ciudadano estadounidense si Washington afirma que se le debe dinero.
Trump también hizo que E-Verify fuese el centro de su discurso sobre la inmigración. Él dijo: “Nos aseguraremos de que E-Verify se utiliza en la mayor medida posible bajo la legislación vigente, y trabajaremos con el Congreso para fortalecer y extender su uso en todo el país.”
Evitar que los que están aquí ilegalmente puedan obtener un empleo les puede resultar atractivo a quienes querrían proteger los empleos estadounidenses, pero E-Verify es la peor solución posible. Es una no-solución de un estado policial, ya que requeriría que también nosotros, los ciudadanos americanos legales, llevemos una tarjeta nacional de identidad biométrica conectada a una base de datos gubernamental para demostrar que el gobierno nos permite trabajar. Un falso positivo resultaría en un desastre financiero para millones de familias estadounidenses, que se verían obligadas a luchar contra una burocracia gubernamental sin rostro para corregir el error. ¿Querrías que la TSA se encargase de decidir si tú tienes derecho a trabajar?
La batalla contra la inmigración ilegal es una estratagema para ganar más control sobre nuestras vidas. Se supone que debemos estar aterrorizados por las hordas de mexicanos que fluyen hacia nuestro país y que por lo tanto deberíamos conceder al gobierno nuevos poderes sobre el resto de nosotros. Pero, de hecho, un estudio de Pew descubrió que entre 2009 y 2014 hubo una pérdida neta de 140.000 inmigrantes mexicanos en Estados Unidos. Sí, aquí tenemos al gobierno buscando una “solución” para un problema real.
¿Cómo podemos tratar el problema real de la inmigración? Eliminemos los incentivos para aquellos que vengan aquí para vivir a nuestra costa, y hagamos que sea más fácil y más racional para aquellos que deseen venir aquí legalmente para contribuir a nuestra economía. Que no haya muros, ni bases de datos gubernamentales, ni tarjetas de identificación biométricas nacionales. Pero que no se destine ni un céntimo al bienestar público de los inmigrantes. Es así de sencillo.

Publicado originalmente el 05/09/2016.
Traducido del inglés por Verónica Santamaría, editora de revista Libertario.es. El artículo original se encuentra aquí.

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