miércoles, 18 de enero de 2017

El círculo vicioso de subvenciones y altos impuestos: ¿quién gana?

Lucio A. Muñoz analiza el círculo vicioso de subvenciones y altos impuestos que padece España, y qué supone. 

Artículo de El Economista: 
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Los ciudadanos de cualquier país occidental, democrático y económicamente competitivo que sufrieran un expolio fiscal similar al que nuestro Gobierno está sometiendo a los españoles se manifestarían o, como mínimo, protestarían de una forma perceptible.
Ningún gobierno de nuestra pseudo-democracia se ha atrevido a desarrollar una política económica basada en el terrorismo fiscal tan destructiva para la economía productiva como la que está llevando a cabo el actual ejecutivo.
Pero la última subida de impuestos no ha tenido el rechazo enérgico de una gran parte de la ciudadanía. Incluso, muchos medios de comunicación (subvencionados o interesadamente afines a nivel ideológico) se han posicionado a favor de este atraco gubernamental.
La explicación a tal incomprensible incoherencia se basa en que el Estado mantiene a varios millones de personas, que viven de las subvenciones concedidas "en clave clientelar" e improductiva por el gobierno de turno. Esta tercermundista política es ejecutada cada ejercicio tanto por el ejecutivo nacional como por los gobiernos autonómicos y locales.

Beneficiados del expolio fiscal

Porque los perceptores de las subvenciones de corte político o sindical saben que la asfixia fiscal es la única vía para sostener económicamente a las innumerables e innecesarias instituciones de las que cobran sus cuantiosos salarios públicos.
Aunque, la mayor contradicción de todo ello es que la España subvencionada, que calla ante cualquier subida de impuestos, es la que habitualmente se manifiesta contra cualquier medida gubernamental favorable a la productividad empresarial, a la mejora de la empleabilidad laboral, etc.
No obstante, existen en España otro tipo de subvenciones que son imprescindibles para ayudar a personas verdaderamente necesitadas. Éstas se encuentran regidas por la Ley General de Subvenciones, cuyo objetivo es controlar y justificar la utilización del dinero público.

¿Cómo se despilfarran los impuestos?

Todo lo contrario que las subvenciones concedidas, por ejemplo, a los partidos políticos a través de los PGE, las cuales no están sometidas a la citada ley debido a razones obvias.
Entre las subvenciones clientelares concedidas por las diferentes administraciones públicas españolas, cuyo coste asciende a varios miles de millones de euros anuales, podemos destacar las utilizadas por la Junta de Andalucía para pagar los salarios de 1.800 empleados que, según reconoció la propia institución, no tienen ninguna función laboral asignada.
El problema de todo ello es que para poder conceder estas y otras subvenciones clientelares se han creado, a modo de innovación impositiva, 100 impuestos. Puesto que, según AEDAF (Asociación Española de Asesores Fiscales), esta es la cifra aproximada y relativa al número de gravámenes existentes actualmente en España, sumando los impuestos del Estado y los aplicados por nuestras 17 Comunidades Autónomas.

La Cuba de Europa

Este anticompetitivo entorno político económico ha provocado la casi extinción de la industria española, y de cientos de miles de empresas, sobre todo pymes, pertenecientes al resto de sectores productivos. En este sentido, la sustitución de un modelo productivo de "cierto perfil industrial" existente hace más de 30 años por otro centrado en el "sol y playa en versión barriobajera" es un hecho en la decadente España del SXXI.
Recordemos que en 1985, el sector industrial representaba aproximadamente el 23% del PIB e, igualmente, el 20% del empleo. Por el contrario, la industria representa actualmente el 13% del PIB y el 12% de la creación de empleo.

Cambio de sistema

La recuperación económica todavía no está ni mucho menos consolidada. Tanto en cuanto, el nivel de asfixia fiscal, el déficit, el endeudamiento público, entre otros factores, suponen una barrera prácticamente infranqueable.
Además, la economía y el mercado laboral en España nunca se recuperarán de forma completa mientras no se produzca un cambio radical en la configuración de nuestro sistema político económico, que sea capaz de erradicar las subvenciones clientelares y de reducir ostensiblemente los impuestos.
En realidad, lo que está originando esta ambigua semirecuperación económica es el diseño de una nueva pirámide social en la que destacan fundamentalmente dos estratos: una clase privilegiada y conformada por los políticos, los sindicalistas y la clientela subvencionada de ambos colectivos, y otra fiscalmente esclavizada e integrada por autónomos, emprendedores, profesionales liberales, etc.
Pero las miserias de España pueden agrandarse todavía más, dado que todos los partidos políticos españoles con representación parlamentaria están virando cada vez más hacia la izquierda o la ultraizquierda y, algo peor aún, intentan combatir el populismo de Podemos con más populismo.

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