martes, 11 de diciembre de 2018

El pensamiento utópico, uno de los obstáculos más grandes al progreso

Chelsea Follett analiza por qué el pensamiento utópico, desgraciadamente tan extendido, es uno de los obstáculos más grandes para el progreso. 


Artículo de El Cato.org
¿Cuáles son los obstáculos más grandes al progreso continuo y a mantener una sociedad abierta y libre?
Uno de los obstáculos es, hablando de forma amplia, el pensamiento utópico. El progreso no está ni garantizado ni es irreversible. Las instituciones y valores que ayudaron a obtener el progreso que la humanidad ha logrado están siendo cada vez más atacadas por extremistas de ambos lados del espectro político. Muchos populistas nacionalistas en la derecha y los auto-proclamados socialistas en la izquierda rechazan los valores de la Ilustración de la razón, la ciencia, y el discurso abierto, así como también la libre empresa.
Una imagen realista de la condición humana debería comparar el presente imperfecto con un pasado mucho más imperfecto, en lugar de compararlo con una utopía futura imaginaria, así como también reconocer el progreso realmente increíble que la humanidad ya ha logrado. Desafortunadamente, en lugar de ver el presente con un gran avance frente al pasado, muchas personas ven el presente como algo que fracasa en satisfacer la expectativa de algún tipo de mundo ideal y niegan el progreso que se ha logrado.
Es importante recordar que las condiciones de vida permanecieron notablemente constantes a lo largo de 99,9 por ciento de la existencia de los homo sapiens: la pobreza era ubicua. El crecimiento económico empezó a acelerarse en Gran Bretaña y en los Países Bajos, el resto de Europa Occidental y Norteamérica, y luego en el resto del mundo. Los mercados globalizados y la Revolución Industrial llevaron la productividad a nuevas alturas, causando el aceleramiento del crecimiento económico y, eventualmente, derivando en una prosperidad ampliamente difundida.
La sociedad moderna basada en el Estado de Derecho, el intercambio global, y la tolerancia social es un fenómeno extremadamente reciente. También puede ser más frágil de lo que parece.
Los desastres más grandes del siglo XX fueron realizadas en nombre de las ideologías utópicas del comunismo y el fascismo. Siempre hay el peligro de que surjan nuevos demagogos utópicos.
La utopía siempre estará fuera del alcance y el mundo nunca será un lugar perfecto. Pero al construir sobre lo logrado y aprender de los éxitos pasados es posible intentar hacer que cada día sea mejor que el anterior. La humanidad ha demostrado una y otra vez que es capaz de enfrentar grandes retos y resolver problemas que alguna vez parecieron insuperables. Como mi colega Marian Tupy escribió una vez, “El peligro yace en darle la espalda a los medios con los cuales los problemas pueden ser resueltos —la razón, la ciencia, el discurso abierto, la sed de conocimiento, etc. Los valores de la Ilustración están bajo ataque desde la extrema izquierda y la extrema derecha. Ambos extremos creen que nuestro mundo ha sido corrompido más allá de lo que se puede reparar. Ellos quieren reventarlo y empezar de nuevo. Nos preguntan, ‘¿Qué tienes que perder?’ Nuestra respuesta debería ser: de hecho, bastante”.
Este artículo fue publicado originalmente en Quora (EE.UU.) el 26 de julio de 2018.

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