jueves, 13 de diciembre de 2018

Los esquimales protestan por el aumento de osos polares y los científicos "racistas"

Daniel Rodríguez Herrera se hace eco de la reciente protesta de los esquimales ante el aumento de los osos polares y las restricciones que sufren para cazar, lo que va en contra de su seguridad, y las falsas predicciones de los alarmistas climáticos. 

Artículo de Libertad Digital: 
Los osos polares empiezan a ser una amenaza para algunas comunidades esquimales. | Alamy
En verano murieron en la región de Kivalliq dos personas por ataques de osos, las primeras en Nunavut de hace dieciocho años. Así que el Gobierno del territorio ha publicado el borrador del nuevo plan de conservación de osos polares y lo ha abierto a consultas. El texto reconoce las reclamaciones de los esquimales de la zona, conocidos como inuit, quienes aseguran que aunque el plan anterior ha funcionado bien y no quieren acabar con las cuotas de caza, algunos detalles deberían cambiarse a la luz del crecimiento en la población de osos.
El caso es que muchos científicos alarmistas siguen negando ese aumento de población, pero tanto el Gobierno de Nunavut como los esquimales, que son quienes conviven con los osos, parecen estar más de acuerdo con las conclusiones de Susan Crockford. Gabriel Nirlungayuk, un inuit experto en la materia, es bastanta más duro con los científicos que siguen asegurando que las poblaciones están disminuyendo:
Desde una perspectiva científica, reto a la comunidad científica a echarle otro vistazo a las bahías de Hudson y Baffin para explicarnos por qué las predicciones que se hicieron a principio de los años 2000 se equivocaron tanto. Un comunicado de Environment Canada decía que la población de osos seguiría disminuyendo incluso sin caza debido al cambio climático, pero eso no es lo que ha sucedido.
Cuando los científicos se dedican a decir que los inuit están equivocados sobre esto o aquello, pues lo siento, nosotros estamos aquí debido a nuestra adaptabilidad y seguiremos adaptándonos a lo que se nos pueda venir encima a no ser que se trate de un meteorito o algo similar. Desde mi punto de vista, no son más que comentarios racistas.
Nirlungayuk argumenta que aunque las cuotas deben continuar, debería ponerse fin a la obligación de que dos tercios de los ejemplares cazados deban ser machos. A su entender, no es justo que por no ajustarse a ella las comunidades de esquimales se enfrenten a una reducción de su cuota, dado que produce un problema de seguridad. A la hora de defender su vida y su propiedad, los inuit se enfrentan al problema de que si el oso que les amenaza es hembra, tienen que elegir entre defenderse o arriesgarse a ver reducida su cuota al año siguiente.
En total, los inuit pueden matar 489 osos polares en la temporada de caza 2018-2019, incluyendo aquellos casos en que el motivo sea la autodefensa. "A lo largo de mi vida he visto los dos extremos: cuando era niño no vi ningún oso y ahora pueden verse 40 al año cerca del pueblo", ha asegurado Sandy Akavak, un anciano inuit, en una cita recogida por el borrador del nuevo plan de conservación.

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