jueves, 11 de abril de 2019

Vox propone que los españoles puedan elegir libremente entre sanidad pública o privada, como los funcionarios

Manuel Llamas expone el plan económico de Vox en materia sanitaria, para afrontar los enormes retos futuros del sector (financiación fruto del envejecimiento de la población y la natalidad), abriendo otro elemento indispensable en el debate, que ojalá copiaran más partidos, en relación a la libertad de las personas a elegir su proveedor, acabando con el monopolio estatal y la discriminación. 


Artículo de Libre Mercado: 


Dentro de la reforma del estado del bienestar que propone Vox en su programa electoral, la sanidad pública cuenta con su particular capítulo. El partido que lidera Santiago Abascal parte de la base de que la sanidad española cuenta con "una razonable reputación por su calidad y accesibilidad". Prueba de ello, es que España ha registrado el mayor aumento de la esperanza de vida de la OCDE desde los años 70, hasta situarse entre los países que lideran este particular ranking a nivel mundial, sin que ello se haya traducido en un crecimiento exponencial del gasto público en materia sanitaria.
Así pues, el sistema sanitario español funciona de forma similar al de otros estados europeos y su coste es inferior al de Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. La excepción es el gasto farmacéutico, que es el más alto en términos de porcentaje sobre el PIB.
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Pero, dicho lo cual, el plan económico de Vox advierte de que el sistema se enfrenta a grandes retos a medio y largo plazo, debido al declive demográfico que sufre el país. El progresivo envejecimiento de la población hará que "los medios económicos disponibles para financiar el sistema nacional de salud y otros capítulos del Estado del Bienestar tenderán a disminuir, mientras sus costes presentan y presentarán una trayectoria alcista".
"Los cambios demográficos, el incremento de la demanda de cuidados sanitarios por una sociedad desarrollada, las innovaciones de las tecnologías y tratamientos médicos, y los costes inherentes a un sector intensivo en capital humano cualificado crearán fuertes tensiones financieras en la sanidad pública española", añade el documento al que ha tenido acceso Libre Mercado.
En concreto, el impacto de la demografía sobre el sector sanitario ilustra la magnitud de estos desafíos: "Ahora, el 80% del gasto sanitario total es consumido por mayores de 65 años y la esperanza de vida está en 82,5 años; en 2051, la esperanza de vida será de unos 90,1 años y la proporción de individuos con edades superiores a los 65 años aumentará del 20,53% que representa en 2014 al 30,82% en 2051. Esto significa que el gasto sanitario se multiplicará por 2 o por 3, pero habrá un 11% menos de contribuyentes. Si a este dibujo se le suma el efecto del envejecimiento de la población sobre las pensiones, la combinación de las necesidades financieras de ambos programas del Estado del Bienestar hará recaer sobre los activos una carga tributaria insoportable".
¿Cómo afrontar este escenario? La propuesta de Vox consiste en reformar el actual modelo para "garantizar una sanidad eficiente y de calidad", sin que las futuras restricciones presupuestarias, fruto del envejecimiento poblacional, se traduzcan en mayores listas de espera y en un deterioro de la calidad del servicio.

Una reforma "imprescindible"

Según señala su plan económico, "la reforma de la sanidad española es imprescindible. En este sentido, la opción favorita de los políticos es mejorar su eficiencia mediante la introducción de fórmulas como el copago, la reducción de la cartera de servicios y el impulso medidas destinadas a recortar los costes administrativos y a aumentar la productividad. Esta estrategia es un paliativo, pero no una solución definitiva. Quizá sirva para contener de manera coyuntural la velocidad de crecimiento del gasto sanitario, pero no solventa los problemas derivados del envejecimiento de la población y no da cabida a la competencia, esto es, al proceso por el cual las necesidades de los consumidores-pacientes pueden ser satisfechas con mayor eficiencia y a un coste más bajo".
Por ello, la propuesta de Vox consiste, por un lado, en "caminar hacia un modelo sanitario público-privado que garantice una cobertura básica universal a todos los españoles, que cubra la asistencia primaria, especializada y hospitalaria, pero que se vea acompañada de copagos proporcionales a la renta más allá de un determinado límite, y que excluya cuestiones como la odontología, la estética u otro tipo de terapias que no se consideran servicios esenciales".
Y, por otro, en paralelo a lo anterior, dicha formación plantea la libertad de elección. La idea, en este caso, consiste en que los españoles que así lo decidan puedan "descolgarse" del sistema sanitario público si optan, exclusivamente, por la sanidad privada. En este esquema, "todas las prestaciones serían satisfechas a través de la iniciativa privada y serían deducibles del IRPF. Un mecanismo de esta naturaleza garantizaría la universalidad, se traduciría en una mejor sanidad al restaurar la soberanía del consumidor, la innovación y la competencia", añade el texto.
De este modo, Vox abre la puerta a poder extender a toda la población el privilegiado sistema sanitario del que hoy tan sólo disfrutan los funcionarios. Los empleados públicos pueden optar entre la Seguridad Social o el sistema de mutuas (provisión privada), mientras que el resto de la población está obligada a financiar ambos sistemas si, más allá de la sanidad pública, deciden contratar un seguro privado.

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