viernes, 18 de septiembre de 2015

Valencia sube los impuestos al comercio, la industria y la banca

Otra genial acción de Compromís, en este caso en cuestión tributaria. 
¿No son un expolio suficientemente alarmante el nivel de impuestos que padecemos? Pues como bien era conocido, para ellos nunca es poco el dinero que nos quitan, y hay que subirlos aún más. 

La broma aquí es intentar confundir al ciudadano haciendo una rebaja inapreciable en la factura del IBI a los ciudadanos con hogares de reducido valor catastral y pequeños locales para machacar (subida del 24% con importes mucho más grandes por la mayor superficie) a inmuebles empleados en comercios, fábricas, oficinas, uso deportivo, hostelería, ocio u otros edificios singulares (puerto valencia...). De hecho se espera recaudar 12 millones de Euros más por el IBI en 2016. 
Es decir, más trabas a la actividad y generación de riqueza, con las consecuencias que ello tiene sobre el empleo, la productividad, los salarios, el poder adquisitivo...
Su segunda medida es otra subida de impuestos, en este caso a los cajeros que dan servicio en la calle, en este caso con un incremento del 33%. Hay que ser estúpido si piensan que este impuesto  no será trasladado al cliente en forma de comisiones (como ya vemos desde su implantación con lógica) en un ambiente de bajos tipos (que es la peor situación para que un banco genere ingresos), alta morosidad, alto apalancamiento y sobrecapacidad...
Es decir, servicios más caros y mayores comisiones y en consecuencia menor poder adquisitivo para el ciudadano...
¿La parte positiva? Que sí establecen bonificaciones temporales (luego a pagar igual) en el IBI ante cierto tipo de condiciones (poner placa solar) o por reformar la vivienda o reducir el IAE en algunos locales del Cabanyal. El problema es que en términos netos se produce subidas impositivas netas (más aún) y que se tenga que discriminar en lugar de generalizar a todos, lo que pone de manifiesto el daño que implica un impuesto a la actividad económica. 

Artículo de El Economista: 
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Tres meses después de su llegada al Ayuntamiento de Valencia, el equipo de gobierno local liderado por Joan Ribó (Compromís) ha anunciado una completa reforma del sistema de impuestos municipales, que entrará en vigor el próximo ejercicio.
Entre las principales medidas, incluye dos coeficientes diferenciados en el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), uno para ciudadanos y pequeños locales, que se fija en el 0,806% (frente al 0,886 actual, de aplicación general), y otro para inmuebles de alto valor catrastral destinados a su explotación con finalidad comercial, industrial, como oficinas, deportivo y de hostelería y ocio, así como a edificios singulares (como, por ejemplo, los del Puerto de Valencia), que se establece en el 1,1%. Este incremento supondrá, en la práctica, y junto con las acciones que el consistorio prevé aplicar para luchar contra el fraude, unos ingresos extra por recaudación del IBI de en torno a 12 millones de euros en 2016.
Ribó defiende que esta subida para inmuebles de alto valor catastral (que deja fuera a los de uso residencial, sanitario, cultural o de beneficencia) está en consonancia con la que ya aplican otras grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Málaga y Bilbao, y que "es la primera gran reforma desde los años ochenta".
Asimismo, el alcalde valenciano ha anunciado un aumento del 33% en la tasa que abonan los cajeros automáticos que las entidades financieras tienen en la vía pública, cargo que empezó a cobrarse hace tres años.
La segunda línea fundamental en la batería de medidas fiscales para Valencia, que aprobará hoy una Junta extraordinaria de Gobierno Local, plantea una serie de bonificaciones para aquellos ciudadanos, inmuebles y vehículos que estén en línea con las políticas de sostenibilidad medioambiental defendidas por el consistorio.
En este sentido, se contempla una bonificación del 50% del IBI para quienes pongan placas solares en los tres ejercicios fiscales siguientes a su instalación; una reducción del 90% en la tasa de rehabilitación para las obras de reforma de viviendas en toda la ciudad; un 75% de bajada en el impuesto de circulación para los vehículos eléctricos o híbridos, y del 30% para los que usen gasolina sin plomo (con el límite de un vehículo beneficiado por persona).
En contrapartida, se aplicarán incrementos de entre el 2% y el 4% en este impuesto para los vehículos de mayor cilindrada.
Otro de los puntos incluidos está en línea con la recuperación del barrio valenciano del Cabanyal-Canyamelar. En esta zona, se reduce del 2,03% al 0,6% el Impuesto de Actividades Económicas, con la excepción de los locales del frente marítimo y las actividades relacionadas con la banca, el transporte y los seguros.
Asimismo, el Ayuntamiento revisa las condiciones de aplazamientos y fraccionamientos en pagos, en beneficio de los contribuyentes.

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