viernes, 13 de julio de 2018

¿Existe la 'tasa rosa'? Sí, pero los hombres también tienen la 'tasa azul'

Elena Barberana expone y echa por tierra otra supuesta discriminación por sexo de la feministas radicales, explicando que hay detrás de esta supuesta tasa y sus motivos, al igual que en la "tasa azul" de los hombres, que por supuesto, nadie comenta, y que va a llevar a iniciativas discriminatorias por parte del gobierno a tratar desigualmente a las personas en función de su sexo, rebajando el IVA de ciertos productos (pero de otros en los que sale perjudicado otro sexo no) en beneficio del lobby feminista. 
Artículo de Libre Mercado: 
Hombre de compras | Pixabay
La ministra de HaciendaMaría Jesús Montero, ha confirmado que el Gobierno revisará el impacto que tienen los principales"impuestos sobre las mujeres," ya que la fiscalidad "debe incorporar una perspectiva de género".
Además, Montero asegura que Hacienda ya estudia aplicar la bajada del IVA a los productos de higiene femenina, junto a estrategias de colaboración con otros ministerios para combatir la denominadatasa rosa, de forma que las empresas "dejen de penalizar con un plus por el hecho de ser mujeres". En este sentido, se explorarán reuniones con las empresas para intentar mitigar el impacto de la "tasa rosa" ya que es algo que no depende del Gobierno".
Bien, para entender a qué se refiere la ministra de Hacienda con la denominada tasa rosa, se deben establecer algunos matices relevantes. Primero, habría que diferenciar por un lado el impuesto del IVA. Montero habla de reducir al 10% el IVA de productos como compresas o tampones. Si entran a formar parte de artículos de primera necesidad, el Impuesto de Valor Añadido podría ser reducido. Sin embargo, el debate que plantea la ministra de Hacienda y sus colaboradores va más allá del IVA.Montero, amparada por las organizaciones feministas españolas y Facua, denuncian que los empresarios y fabricantes suben los precios de los productos para mujeres sólo por el hecho de que son mujeres.
Desde la Organización de Consumidores en Acción se llegó a pedir que multaran a los supermercados DÍA, Carrefour y Lidl por sus "precios sexistas".
Los sectores de la izquierda política lanzan una vez más una idea que está polarizando a la sociedad. Pero, ¿existe realmente esa discriminación en los precios por razones de género? ¿Pagan las mujeres más que los hombres en los productos de higiene? Y si es así, ¿se "gravan" estos artículos con una tasa impositiva mayor por el hecho de ir dirigido al público femenino?

Los hombres tienen su 'tasa azul'

Varios estudios realizados por diversas marcas y compañías vienen a desmontar la teoría de la perversa tasa rosa contra las mujeres. Uno de estos análisis es el llevado a cabo por el portal Tiendeo.com.
La app y web de ofertas y catálogos online geolocalizados ha realizado una comparativa de precios donde se han buscado el coste de los productos en más de 800 catálogos de las categorías de supermercados, moda, electrónica y perfumería. De este modo, la web de tiendas ha dado a conocer "qué productos son más caros y más baratos en función del género al que van orientados y, por otro, poner de manifiesto a qué géneros se orientan los catálogos publicados en la plataforma por parte de los comercios, dependiendo de la categoría de los negocios", tal y como describen en su estudio publicado.
Según las estadísticas de Tiendeo, la moda masculina es más cara que la femenina. En base a esto, la web describe como "la ropa y los complementos para hombre pueden costar de media un 23% más que los artículos de la misma categoría destinados a las mujeres. La máxima diferencia se aprecia en las camisas de vestir, ya que uno de estos productos para hombre puede alcanzar una diferencia de precio del 38% en comparación al mismo artículo para mujeres". Podríamos hablar, por lo tanto, de una tasa azul para los hombres.

Las mujeres gastan más en cosmética

Si bien es cierto es que los analistas de Tiendeo.com destacan que en las categorías de higiene y cuidado personal ocurre todo lo contrario. Los productos de perfumería y belleza femeninos son un 11% más caros que sus correspondientes versiones masculinas. La máxima diferencia se encontraría en los productos faciales. Como ejemplo, la aplicación de catálogos de supermercado, escoge las cremas hidratantes faciales femeninas. Estos productos cosméticos son hasta un 89% más caras que las destinadas a los hombres.
A las pesquisas de Tiendeo.com se une el diario británico The Independent. El periódico inglés deja claro en una investigación realizada en 2016, que los hombres también tenían su "tasa azul" al igual que las mujeres "pagan la tasa rosa". La diferencia está en que cada género padece el aumento de precios en función del mercado y su demanda y no por pertenecer a un género determinado, indica el tabloide de Reino Unido.
En este sentido, los investigadores ingleses se percataron de que la ropa de mujer era en su mayoría más barata que la de los hombres para estilos equivalentes.
En artículos de tocador, champú, acondicionador, gel de baño y productos de baño dirigidos a mujeres tienden a tener precios más altos, pero específicamente los productos de cuidado de la piel comercializados por hombres pueden ser significativamente más caros que los artículos equivalentes de mujeres o unisex. Además, el tabloide británico pone, entre otros ejemplos, la crema hidratante Nivea Soft listada para mujeres en el sitio web de la marca cuesta £ 2.49, mientras que el tubo del mismo tamaño de "Nivea Men Rehydrating Moisturizer" es de £ 6.99.

Estrategia 'marketiniana'

En la investigación de Tiendeo.com se deja claro que los objetivos de las marcas a la hora de establecer sus precios, no están basados en razones de género sino de mercado. Las empresas son conscientes del peso que las mujeres en el consumo. Ellas siguen comprando más productos de higiene y estética que ellos. Es decir, están dispuestas a pagar más porque el cuidado personal sigue siendo para las féminas una prioridad.
En el caso del cliente masculino, la demanda de productos de cosmética no es tan alta. Las compañías, por tanto, intentan bajar el coste de cremas, perfumes o geles con el fin de atraer a los varones, más perezosos a la hora de gastar dinero en este tipo de artículos.
Como consecuencia, los fabricantes y distribuidores marcan sus directrices en la valoración de los precios en las leyes de oferta y demanda mercantiles, más allá de cualquier discurso político rosa o azul.

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