jueves, 17 de noviembre de 2016

Lo que pasará en Aragón si da alas a su separatismo, explicado por un gallego

Elentir muestra lo que pasará en Aragón si se da alas al separatismo, (y se puede ir viendo en las distintas regiones con auge nacionalista difundido y jaleado por los políticos, como herramienta política). 


Artículo de Contando Estrelas: 



Dentro de lo que deben entender en Podemos por emergencias sociales, sus afiliados maños han decidido promover el soberanismo aragonés, una ideología marginal en esa región.


Yo soy gallego y, por tanto, he nacido en una comunidad en la que tenemos, desgraciadamente, décadas de experiencia en monsergas separatistas. Así que me he animado a escribir esta entrada para adelantar a mis compatriotas aragoneses lo que les espera si dan alas a los charlatanes separatistas:
  1. La historia ya no será la misma. No ha habido ningún separatismo en España que no haya basado sus patrañas en una grosera manipulación de la historia, para inventarse agravios pasados que justifiquen reclamaciones de inexistentes deudas pendientes.
  2. Tu lengua ya no será la correcta. La amplia mayoría de los aragoneses tienen por lengua materna y de uso habitual el español. Para empezar, eso de llamarlo “español” pasará a mejor vida: a partir de ahora se le nombrará siempre como “castellano”, para dar a entender que es un idioma impuesto violentamente por una región vecina, aunque los aragoneses lleven siglos hablándolo con total libertad. El aragonés se convertirá en la “lengua propia” de Aragón, aunque sólo lo hable una exigua minoría. Así que todo aragonés que no hable en aragonés estará usando una “lengua impropia”.
  3. Se creará una casta de vividores de la lengua, que tú sostendrás vía impuestos. Harán falta profesores de aragonés. También se alistarán con dinero público -tú pagas- comisarios lingüísticos encargados de la “normalización” (es decir, de anormalizar el uso de la lengua más hablada en la región, que es el español). También se forrarán a costa del contribuyente los editores de libros en aragonés. Da igual que nadie los lea ni los compre. En Galicia, por ejemplo, la Xunta subvenciona tiradas enteras de libros en gallego que van directamente a parar a bibliotecas públicas o se quedan durmiendo el sueño de los justos en un almacén.
  4. Di adiós a la educación en español. Primero te dirán que la necesidad de conservar el aragonés exige que al menos la mitad de las asignaturas estén en esa lengua. Posiblemente los separatistas pidan más. Si lo consiguen, con el tiempo dirán que con eso no llega y que hace falta la inmersión total en aragonés. No es algo fruto de la imaginación de ningún autor de novelas baratas, aunque lo parezca: en Cataluña ya se hizo y allí es imposible escolarizarse en español, la lengua mayoritaria de los catalanes, en un colegio público. En Galicia estamos en el paso intermedio. La clave, como te irás dando cuenta, es que tu derecho a decidir el tipo de educación que deseas para tus hijos se habrá ido a hacer gárgaras.
  5. Adiós a la documentación oficial en español. Mientras en Madrid piden respeto a la diversidad lingüística de España, en sus respectivas regiones los separatistas y sus tontos útiles aplican el más absoluto monolingüismo a nivel oficial. En Galicia diversos ayuntamientos han aprobado ordenanzas de exclusión del español. Son inconstitucionales, pero les da igual: es la política de hechos consumados. Sólo te envían documentación oficial en español si lo pides expresamente (o más bien, si les das la gaita con ello), lo que implica exponerte ante los funcionarios y políticos separatistas de turno. Lo mismo ocurre con las señales de tráfico. Se acabaron los letreros que te indicaban en español los lugares a los que ibas. En Galicia prácticamente todo está en gallego, a pesar de que esta comunidad tiene dos lenguas oficiales: gallego y español.
  6. Si dices “Huesca” te llamarán fascista. En aragonés, dicha provincia se escribe sin hache. Teruel y Zaragoza se dicen igual, hasta que los separatistas decidan que el aragonés no es todo lo distinto que debería del español y cambien su normativa para arreglar ese problemilla. En Galicia ya lo han hecho. Los topónimos en español de La Coruña y Orense han sido desterrados a nivel oficial. En la toponimia oficial se han borrado todos los topónimos en español, incluso los que eran mucho más viejos que sus variantes gallegas (como Bayona o Finisterre), asegurando que esos topónimos son “deturpados”, es decir, versiones afeadas de topónimos que originalmente estaban en gallego (o deberían haberlo estado, porque sí). A mí me han insultado muchas veces separatistas gallegos por seguir usando esos topónimos “proscritos”, incluso me han llamado “puto emigrante” por usarlos (y eso que soy gallego, hijo de gallegos, nieto de gallegos, bisnieto de gallegos…).
  7. Si tú no eres separatista, tus hijos lo serán por adoctrinamiento. Los separatistas se han adueñado de muchos centros educativos en Cataluña, el País Vasco y Galicia, adoctrinando a los niños de la forma más descarada. Incluso aquí en Galicia, donde gobierna el PP, las quejas contra ese adoctrinamiento han sido desoídas una y otra vez por el gobierno autonómico. Y es que tus hijos estudiarán con los libros de los editores en aragonés previamente subvencionados por el gobierno regional, así que no esperes que ese gobierno se deje a sí mismo en evidencia.
  8. Si amas a España y lo dices te señalarán como fascista y antiaragonés. Allí donde arraigan los separatistas el pluralismo político se resiente sin excepciones. Los separatistas se creen los únicos representantes genuinos de vascos, catalanes y gallegos. Piensan que la existencia de catalanes, vascos o gallegos que se oponen a sus delirios ideológicos y lo dicen sin tapujos es una amenaza para su ideología. Todo separatismo aspira a ostentar el monopolio ideológico en sus respectivas comunidades, incluso por la violencia. En Cataluña, el País Vasco y Galicia han actuado bandas terroristas de ideología separatista, y también hay grupos de independentistas que asumen la misión de desarrollar un terrorismo cotidiano que consiste en señalar y amenazar a los discrepantes, acosarles y agredirles e impedir, en fin, que puedan ejercer con normalidad sus derechos fundamentales.
  9. Si quieres ser un buen aragonés tendrás que hablar en aragonés. Es lo que los separatistas llaman “normalización”. Lo que se empezó reclamando un respeto a la diversidad lingüística de Aragón (algo muy loable) se tornará en destierro progresivo del español a nivel oficial. Lo disfrazaran bajo el bienintencionado propósito de evitar la desaparición de la lengua regional, que al estar en una posición de inferioridad, requiere una discriminación positiva para alcanzar un equilibrio con la lengua común. Con el tiempo te darás cuenta de que lo que pretenden es aislar a la región del resto de España, convirtiendo la lengua regional en un signo de identidad que queda en entredicho si la mayoría de los aragoneses hablan en español: ¿cómo puede ser una lengua la propia de una comunidad si sólo la habla una minoría?
  10. Pedirán un referéndum de autodeterminación, pero sólo cuando les venga bien. En Cataluña dan mucho la lata con eso porque llevan décadas de adoctrinamiento separatista en las escuelas, pero lo hacen, sobre todo, para que el gobierno central les dé más pasta a los políticos separatistas a cambio de que no den la murga. En Madrid cederán una y otra vez porque las puertas de La Moncloa parecen tener un efecto cegador que te impide ver lo inútil que es intentar apaciguar a unos fanáticos totalitarios. Por supuesto, nunca irán en serio a convocar ese referéndum si saben que lo van a perder. De otra forma quedarían como unos lelos. Entre tanto, se pasarán todo el día dando la matraca con más autogobierno, más transferencias y, por supuesto, más pasta.
  11. Al cabo del tiempo te darás cuenta de que para ti lo único que habrá cambiado es que cada vez serás menos libre y te sablearán cada vez más dinero para alimentar el “proceso de construcción nacional” (editores en aragonés, profesores de aragonés, subvenciones al aragonés…). Al final te estarán tratando como un extranjero en tu propia tierra, como un error lingüístico que hay que corregir a golpe de decretos y hasta de multas (en Cataluña te las ponen si rotulas tu negocio en español).
En fin, amigos aragoneses: la decisión es vuestra. Eso sí, una vez se contagia el virus separatista es difícil curarlo. En Galicia el nacionalismo ha retrocedido pero, a cambio, el PP ha sido contagiado por muchas de sus patrañas. Al final, poco importa si quien destierra el español de la comunidad es el BNG o el PP, pues aunque uno pise más el acelerador que el otro, el resultado promete ser el mismo. Espero, en fin, que los aragoneses actúen con sentidiño y no caigan en ese error.

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