domingo, 21 de octubre de 2018

¿Deben los ayuntamientos regular el precio de los alquileres?

Juan R. Rallo debate con Javier Gil, portavoz del sindicato Inquilinos Madrid, sobre las causas y las soluciones al encarecimiento del alquiler en España.


La ignorancia económica no tiene límite, desgraciadamente, pero trata de dar aún así, en el colmo de la arrogancia, lecciones, que lleva a implementar "soluciones" políticas, que no pueden ser más contraproducentes. 

El repaso en el debate es notorio. Un abuso de la razón y de la evidencia económica (la teórica por descontado también) sobre el prejuicio ideológico. La pena es que sea corto, y no se pueda explicar punto por punto, y menos desarrollar cada punto, para desmontar un discurso ideológico y pleno de prejuicios, que lamentablemente y a base de repetirse a diario por los omnipresentes altavoces políticos, y sus brazos mediáticos, son adoptados como "verdades" por el común de los mortales cuyo conocimiento sobre el tema es meramente superficial (y ahí es fácil que cale el mensaje demagógico, populista e intervencionista. 


Los controles de precios, que no son más que más intervencionismo político ante el fracaso y las consecuencias del intervencionismo previo (y la oferta está absolutamente trufada de medidas políticas que limitan enormemente la generación de viviendas y encarece drásticamente su precio). Los controles llevan a escasez drástica de vivienda (reduciendo la oferta y aumentando artificialmente la demanda), al deterioro en el mantenimiento de la misma y consecuente deterioro del parque de viviendas, a la economía sumergida, a la generación y deterioro de barrios (que a medio plazo lleva al abandono de los mismos), a impedir que mucha gente pueda tener acceso a una vivienda...y NUNCA a solucionar el problema de la vivienda ni el acceso a la misma, sino TODO lo contrario. 

Pero el político tiene así otro elemento con el que explotar el sentimiento y la necesidad de las personas y sacar enorme rédito electoral de este hecho, con propuestas más intervencionistas y populistas cada vez, pues la gente desconoce las causas de los hechos y los efectos de las políticas, que intuitivamente están llevadas a cabo por su bien, y luchar contra los "molinos" o enemigos de ficción creados por los políticos para justificar sus actos. 



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