sábado, 12 de noviembre de 2016

Cómo nos hacen más pobres los déficits presupuestarios públicos

Frank Shostak expone con claridad cómo los déficits presupuestario públicos, y más concretamente los desembolsos o gastos públicos más pobres. 
Artículo del Instituto Mises:
Según algunos comentaristas, el déficit presupuestario federal de EEUU sigue siendo un gran problema económico a pesar de que atrae menos atención en el pasado. El presupuesto el gobierno federal tuvo un superávit de 33.400 millones de dólares frente a un superávit de 90.900 millones de dólares en septiembre del año pasado. La media móvil de doce meses del presupuesto del gobierno federal se mantuvo en un déficit de 49.000 millones de dólares en septiembre frente a un déficit de 44.200 millones de dólares en agosto y un déficit de 37.000 millones de dólares en septiembre del año pasado.
La mayoría de los expertos son de la opinión de que el daño que los déficits presupuestarios proviene del “efecto expulsión”, la idea de que la deuda pública absorbe fondos de los inversores que de otra manera se usarían para inversiones privadas, haciendo aumentar los tipos de interés. Sin embargo, dado que actualmente los tipos de interés permanecen en niveles históricamente bajos, argumentan que no hay necesidad de preocuparse por el déficit presupuestario como tal. Por el contrario, muchos expertos aconsejan aumentar los déficits como algo beneficioso para el crecimiento económico.
Dado el apagado crecimiento actual, también se argumenta que un aumento del déficit presupuestario en respuesta a un fuerte incremento en los desembolsos públicos estimularía la demanda agregada y esto a su vez reforzaría el crecimiento económico general. También estos defensores consideran los actuales tipos bajos de interés como una oportunidad para que la política fiscal se convierta en más activa.
Por el contrario, hay comentaristas que están a favor de una reducción del déficit y que opinan que las cuentas públicas deben estar siempre equilibradas, es decir, el gobierno debe vivir por sus propios medios, igual que cualquier persona en la economía.

Importan los desembolsos públicos, no el déficit

Lo que importa para la salud de la economía no es el tamaño del déficit presupuestario, sino más bien el tamaño del los desembolsos públicos. Cuando el gobierno asume proyectos para estimular la demanda agregada, estos proyectos son en realidad de naturaleza de consumo de riqueza. El hecho que sector privado no asumiera estos proyectos indicaría que están en la lista de bajas prioridades de las personas.
La implantación de estos proyectos va a afectar al bienestar de las personas, porque se financian a costa de proyectos que tendrían una prioridad superior y se habrían asumido en el sector privado en otro caso.
Cuando el gobierno decide promocionar una actividad concreta, esto significa que suministrará dinero a diversas personas que se dedican a esta actividad. El dinero recibido permitirá a su vez a las personas en esa actividad acceder a existencias de riqueza real.
Pero el gobierno no es un generador de riqueza real. Basa sus fuentes de financiación en el sector privado. Esto significa a su vez que cuanto más gaste el gobierno, menos financiación real habrá disponible para el sector privado generador de riqueza.
Esto impediría la creación de riqueza real y empobrecería a la economía en su conjunto. Observemos que si el gobierno pudiera generar riqueza real, evidentemente no necesitaría gravar al sector privado.
Varios comentaristas son de la opinión de que en EEUU y otras grandes economías el gobierno puede levantar el crecimiento económico mejorando las carreteras. La mejora de carreteras parece una gran idea. La pregunta clave es si para unas existencias concretas de riqueza las personas de EEUU podrían permitirse todo esto.
Por ejemplo, una persona usando su capacidad personal podría pensar que es una gran idea tener un Mercedes caro, pero por desgracia sus existencias de riqueza real solo le permiten tener un Toyota de segunda mano. Si asignara toda su riqueza a la compra de un Mercedes correría el riesgo de dañar severamente su bienestar y el de su familia, porque no tendría medios suficientes para alimentar a esta ni a sí mismo.

Desviando la riqueza de los productores

Sin embargo, el modo de desvío de la riqueza real desde el sector privado es de importancia secundaria. Lo que importa es que se desvía la riqueza real. El método de tomar riqueza real puede ser a través de impuestos directos o impuestos indirectos o por medio de la impresión de dinero.
El nivel efectivo de impuestos está dictado por tanto por los desembolsos públicos: cuanto más planee gastar el gobierno, más riqueza real se desviará desde el sector privado generador de riqueza. A este respecto, podemos ver en los gráficos siguientes que los desembolsos públicos en términos absolutos y relativos al PIB han estado siguiendo una tendencia visible al alza.


Un prestatario debe ser un generador de riqueza para poder pagar el principal del préstamo más los intereses. Sin embargo, esto no pasa con respecto al gobierno. Porque el gobierno no es un generador de riqueza, solo consume riqueza.

El daño causado por los préstamos al gobierno

Otro instrumento para el desvío de riqueza real es por medio del préstamo. ¿Por qué pasa esto?
¿Cómo puede el gobierno, que no produce riqueza real, pagar alguna vez la deuda?
La única manera de poder hacer esto es tomando prestado de nuevo al mismo prestamista: el sector privado generador de riqueza. Equivale a un proceso en el que el gobierno toma prestado de ti para pagarte.
A este respecto, podemos ver que la deuda pública como porcentaje del PIB, que estaba en el 55% en 1959, ha ascendido hasta el 100,5% en 2015.
Advirtamos que como el gobierno no es una entidad generadora de riqueza, cuanto más gaste, más recursos tendrá que tomar de los generadores de riqueza. Esto significa que el nivel efectivo de los impuestos es aquí el tamaño del gobierno y nada más. Creemos que el objetivo de arreglar el déficit público como tal sería una política errónea. En último término, lo que importa en la economía no es el tamaño del déficit presupuestario, sino el tamaño del los desembolsos públicos: la cantidad de recursos que el gobierno desvía hacia sus propias actividades.
Por ejemplo, si los desembolsos del gobierno son de tres billones de dólares y los ingresos del gobierno son de dos billones, entonces el gobierno tendrá un déficit de un billón. Como los desembolsos públicos tienen que financiarse, esto significa que el gobierno tendrá que conseguir algunas otras fuentes de financiación como préstamos, impresión de dinero o nuevas formas de impuestos. El gobierno empleará todo tipo de medios para obtener recursos de los generadores de riqueza para apoyar sus actividades.
Lo que importa aquí no es que el déficit sea de un billón de dólares. Lo que importa es que los desembolsos del gobierno son de tres billones de dólares. Por ejemplo, si los ingresos del gobierno debido a impuestos más altos hubieran sido de tres millones de dólares habríamos tenido un presupuesto equilibrado. ¿Pero alteraría esto el hecho de que el gobierno seguiría tomando tres billones de dólares de recursos de los generadores de riqueza?

El artículo original se encuentra aquí.

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