martes, 27 de octubre de 2015

Podemos promueve las "comuniones civiles" y las verdaderas causas

Una muestra más de la estupidez humana, aunque la finalidad política es manifiesta, sabiendo que es del todo absurdo buscarle un significado no religioso a un acto meramente religioso y que solo tiene sentido bajo dicha esfera.

La finalidad por tanto de la medida (que también se ha adoptado en distintos lugares con el “bautismo civil”) son dos. En primer lugar, el recaudatorio (82€ será el coste). Poder absorber más rentas de la sociedad civil para ser gestionadas por el político nutriendo crecientemente el tamaño del Estado. En segundo lugar, y de mucha mayor importancia, es la de desplazar toda función o labor realizada por la sociedad civil para que sea absorbida y llevada a cabo por el Estado (esto es lo que viene ocurriendo con el paso del tiempo en muy diversas áreas). En este caso, apartar y reducir aún más la función eclesiástica con la finalidad de reducirla o eliminarla con el paso del tiempo (también es una buena muestra de esto la persecución que se hace -incuso “demonización”, nunca mejor dicho- por parte de los estatistas de toda caridad privada, exigiendo que ésta debe ser provista por parte del Estado, lo que ataca otra línea de flotación de instituciones privadas o civiles, como la propia Iglesia -la caridad, solo que en este caso es voluntaria, no impuesta-).  


Por tanto, la absorción de tradiciones ajenas al Estado por parte del Estado es la estrategia adoptada para facilitar y obtener una creciente “cuota” y estatalizar toda la vida del ciudadano (cuyo soporte ideológico va en aumento mediante la herramienta de la educación en manos del Estado y la enorme regulación y planificación de contenidos en la que no está propiamente en sus manos). Esta estatalización de la sociedad le sirve como estrategia para combatir tradiciones centenarias vinculadas o que dan apoyo a instituciones no estatales (en este caso religiosas) que sirven como contrapeso o salida del adoctrinamiento estatal, pero cuya eliminación directa llevaría a un gran rechazo contraproducente para sus intereses.

Pues la religión es otro enemigo histórico del Estado, ha sido siempre un rival ideológico y de control de las masas, que en su día, especialmente en el medievo, llegó a cumplir una importante función de contrapeso a la intención del poder absoluto o ilimitado por parte de los antiguos reyes, como también ejercían otras figuras). 

Y es que la religión, como también la familia son instituciones de gran influencia que pueden variar o ejercer resistencia o influencia contraria a los intereses del Estado en las mentes de las personas. De ahí, la necesidad histórica de combatir ambas instituciones (familia y fe religiosa, que tan bien registrado y evidenciado está en el comunismo soviético) para eliminar toda resistencia al régimen y extender así la fe y la sumisión ciega al partido del poder acaparando todas las ramas de la sociedad.

El socialismo bebió en sus orígenes del cristianismo (en múltiples sentidos, también en partes de su mensaje, solo que la diferencia fundamental era que uno prometía el cielo o vida plena después de la vida y el otro en la Tierra). En consecuencia, el Estado también pretende el monopolio de la fe, solo que cambiando un Dios por otro, el Estado, pues sabe la importancia de la fe en el adoctrinamiento y sumisión de las personas hacia su causa, y que ante el sentimiento o fe, de nada vale la razón, lo que le dota de una fuerza y base enorme ante cualquier crítica (el propio Marx fue muy consciente de ello).

La novedad será ahora la celebración de las "comuniones civiles", que han sido promovidas en Rincón de la Victoria (Málaga, Andalucía), por el partido del gobierno (Podemos, pero con el apoyo de sus socios en el poder, pues gobierna en cuatripartito con PSOE, IU y PA). 
Y la respuesta no se ha hecho esperar. La primera, una mujer que exige que su hija quiere una comunión, porque "tiene derecho a una fiesta y a vestirse de princesa"...



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