martes, 20 de octubre de 2015

Una enseñanza privada y gratis de idiomas

José Carlos Rodríguez muestra de qué manera la educación privada innova y encuentra vías para llegar a más gente y de manera mucho más barata que la pública (lo que choca contra el mito de que la educación privada solo es accesible para ricos, que ya dejara en evidencia el estudio sobre educación privada para pobres en países pobres llevado a cabo por James Tooley en la India, Ghana, Nigeria y Kenya) con otro reciente ejemplo referido al idioma. 

Hay verdades que aprendemos desde el colegio, y que se refuerzan en los medios de comunicación, que son tan evidentes, descansan en unas bases tan sólidas y su conclusión cae de forma tan natural, que resultan incontestables. Una de ellas es que la educación privada sólo puede dar servicio a los más ricos, y que si queremos que hasta el último ciudadano tenga acceso a una educación adecuada, al menos en parte tenemos que recurrir a la educación pública.
A pesar de su fortaleza pétrea aparente, esta idea choca frontalmente con la realidad, y se hace añicos ante ella. Si incluso entre los más pobres de los países pobres la educación privada cubre las carencias de la pública, ¿no podrá hacer lo mismo en los países más ricos?
Hay otro ejemplo, ciertamente espectacular, que muestra cómo la iniciativa privada cubre las necesidades de los más pobres a bajo precio, e incluso gratis. Luis von Ahn es un ingeniero guatemalteco. Creó el sistema Captcha y ReCaptcha para verificar que los humanos, y no las máquinas, responden a los formularios web. 
Pero su mayor creación es la de Duolingo. Él se planteó, o eso le dice desde Obama al último periodista, que le chocaba la siguiente situación: Hay 1.200 millones de personas estudiando inglés, de las cuales 800 millones cumplen tres características: Estudian inglés, lo hacen para progresar económicamente, y tienen un bajo nivel económico. Si no dominar la lengua inglesa resta oportunidades de mejorar económicamente, y antes de poder progresar no puedes pagar el aprendizaje de ese idioma, ¿no estamos ante un problema irresoluble? ¿Cómo pagar el idioma si no tienen dinero, y cómo conseguir el dinero si no tienen el idioma? Bien, hay varios caminos al progreso al margen del inglés, pero este es un problema real para mucha gente. Von Ahn, que es guatemalteco, debe de conocer bien la realidad de la pobreza. Él hace referencia a ella.
Con el ánimo de construir una plataforma que contribuyera al estudio de idiomas que fuera gratis, creó Duolingo, junto con Severin Hacker. Su formación no es la pedagogía. Y el estudio de la misma no les llevaba a ninguna conclusión clara sobre cómo debían hacerlo. Aun así, decidieron ponerlo en marcha. Plantean el aprendizaje del idioma como un juego. Lo desgranan en unidades, lecciones y tareas, y según va progresando el alumno, se van abriendo nuevas unidades que, de ese modo, va ganando para su conocimiento.
Esta plataforma da servicio a 110 millones de personas, lo cual da una idea por un lado de su dimensión, y por otro de la eficacia. Ésta se basa en que el propio número de alumnos le permite hacer pruebas constantes sobre cuál es la mejor manera de aprender el idioma “B” desde el “A”. Y por esa vía busca mejorar de forma constante. Está, por otro lado, el “problema 2 sigma” de Bloom; una observación según la cual un alumno que recibe una atención personalizada obtendrá mejores resultados que el 98 por ciento de quienes atiendan a una clase con múltiples alumnos. Postular al ordenador, o al móvil, como un tutor del alumno es mucho decir, pero Von Ahn cree que puede realizar, al menos parcialmente, esa función, con las ventajas que tiene la soledad del alumno ante su materia. ¿Es efectivo el sistema? En los Estados Unidos, enseña el inglés a más personas que las que atiende el sistema de colegios públicos de aquel país. Con la diferencia de que para éstos el coste de enseñar inglés es de 15.000 millones de dólares anuales, y el de Duolingo es de 3 millones. Resulta que más dinero no es siempre igual a mejor educación. 
¿Cómo se financia? La plataforma propone a los alumnos más aventajados la traducción de textos; textos reales de los que hay una demanda de traducción. De las distintas respuestas, seleccionan las partes que son más correctas. Y el resultado final es lo suficientemente bueno para sus clientes, entre quienes están la CNN o BuzzFeed.
Y no es, ni podría haber sido, una creación de la UNESCO, o del Banco Mundial.

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